Luego de nueves meses de espera, tu bebé finalmente llegó al mundo: ¡eres papá! El nacimiento de tu bebé es una fuente de inmensa alegría, pero también de profunda conmoción.

Luego de nueves meses de espera, tu bebé finalmente llegó al mundo: ¡eres papá! El nacimiento de tu bebé es una fuente de inmensa alegría, pero también de grandes cambios: todos tus pensamientos ahora se centran en este pequeño ser tan vulnerable, que no puedes dejar de contemplar. En unas horas, dejaron de ser solo una pareja para convertirse en una familia: dan vuelta una página y comienzan una nueva vida. Descubre nuestros consejos para abordar con tranquilidad los primeros meses de tu bebé y para aprovechar plenamente este período excepcional.
 

Pasar de ser solo una pareja a ser una familia

 La llegada de tu bebé es un evento maravilloso, pero también representa una gran cambio. El equilibrio que habías construido con tu pareja puede verse perturbado: pasaron de ser solo una pareja a ser una familia, y cada uno debe volver a definir su lugar y su función. Tómate el tiempo para encontrar un nuevo equilibrio con tu bebé, en pareja y con la familia agrandada.

Redefinir las funciones
 

  • La solidaridad con tu mujer es esencial para organizar su nueva responsabilidad como padres con la mayor tranquilidad: han tenido un hijo juntos y juntos pueden hacerse cargo de este nuevo bebé. Los primeros meses, tu pareja necesitará que la ayudes para recuperarse de la fatiga del embarazo y del parto. Ayúdala todo lo que puedas con las tareas cotidianas y aprovecha cualquier ocasión para pasar más tiempo con tu hijo.
     
  • Convertirte en papá también implica aceptar que tu pareja tendrá menos tiempo para ti. Es normal que se genere una relación funcional entre ella y el bebé durante los primeros meses, y todo se acomodará naturalmente con el transcurso del tiempo. Encuentra tu lugar participando también de los cuidados de tu hijo y cultivando tu relación con él.
     
  • Con el tiempo, la relación triangular con tu pareja y tu bebé se irá estructurando cada vez mejor. La relación entre el papá y la mamá es tan importante para tu bebé como la relación que lo une con ella y contigo: para los niños, el padre es el hombre que desea su mamá. Y el lugar que tu mujer te otorgue a su lado te permitirá consolidarte en esta función paternal.
     
  • Si este no es su primer hijo, la adaptación será sin duda más fácil, gracias a su experiencia como padres. Sin embargo, presten atención a la reacción de sus hijos mayores ante la llegada del nuevo bebé.

    Al venir al mundo, tu bebé los ha convertido en felices padres. Pero siguen siendo un hombre y una mujer... La vida de padres, de pareja y personal pueden desarrollarse simultáneamente con un poco de organización.
  • Si sientes la necesidad de tener tiempo para ti fuera del trabajo, habla con tu pareja para encontrar juntos una solución. Ella también apreciará que le ofrezcas tiempo libre sin el bebé, solo para ella. De esta forma, ambos pueden conservar las actividades que disfrutan fuera de su nueva vida como padres.
     
  • Es esencial preservar su vida como pareja. Aprovechen los momentos en que su bebé duerme (por la noche o durante las siestas) para tener momentos de intimidad, como solían hacerlo antes del nacimiento. De ser posible, pídanle a los abuelos o a una persona de confianza que cuide a su bebé de vez en cuando, para poder aprovechar un momento de intimidad en pareja.
     
  • Es probable que tu pareja tenga dificultades para volver a sentirse bien con su cuerpo luego del embarazo. Por lo tanto, deberás desempeñar una función muy importante para valorar su femineidad: dile que la amas y que la encuentras hermosa, ofrécele pequeños regalos, compórtate con ternura... Todos estos gestos la ayudarán a sentirse mujer, además de madre, y a realizarse en plenitud en estas dos funciones.
     
  • Luego del nacimiento, el deseo sexual de tu pareja y el tuyo quizás no sean iguales. Ella debe recuperar su cuerpo y es posible que sienta temores. Sedúcela y acércate. Fíjate cómo te recibe: si ha tenido una episiotomía, la penetración puede hacerla sufrir ya que la cicatriz no tiene la misma elasticidad que los tejidos anteriores. Debes ser muy suave y adaptar posiciones amorosas, donde el peso de tu cuerpo no se apoye demasiado sobre ella. No te sorprendas por la modificación de su placer: aún no recuperó la tonicidad de su perineo y las sensaciones pueden no ser tan intensas como antes. Por los mismos motivos, tu placer también puede ser menor. Demuéstrale que la deseas. La reeducación del perineo les permitirá volver a sentir tanto placer como antes, o incluso más.

Establecer buenas relaciones con la familia
 

  • Ofrece a tu bebé contactos regulares con la familia: las relaciones con abuelos, primos, tíos y tías son privilegiadas y únicas. La mezcla de edades en el entorno de tu hijo también es de gran riqueza para su crecimiento. De tu lado, la presencia de tu bebé puede ser la ocasión para retroceder y mejorar las relaciones con algunas personas de tu entorno.
     
  • Al mismo tiempo, afirma claramente tu lugar frente al resto de la familia. Los abuelos suelen estar presentes y muchas veces se entrometen demasiado en la vida cotidiana de tu bebé: si este es el caso, debes hacerles comprender que deben respetar tus decisiones y la forma de criar a tu hijo.
     

Encontrar tu lugar junto a tu hijo

Si bien algunos padres logran involucrarse emocionalmente durante el embarazo, para otros la relación con su hijo comienza recién al momento del nacimiento. Todos los padres son diferentes.
 

El nacimiento

  • En el nacimiento de tu hijo, probablemente te sentirás sumergido en un torbellino de emociones. Déjate llevar por tus impulsos: llora, acarícialo, obsérvalo... No contengas tu desborde emocional porque es lo que forma las primeras bases de un profundo vínculo afectivo entre ustedes.
     
  • Una vez que tu bebé haya pasado un tiempo prolongado contra el cuerpo de la madre, o inmediatamente después del parto, si ella debe recibir cuidados especiales, abre tu camisa y tómalo en tus brazos, piel contra piel. De esta forma, continuará recibiendo calor y podrá descubrir a su papá. Este estrecho contracto te permitirá fortalecer su nuevo vínculo.  Si te sientes extraño alzándolo solo, pídele ayuda a una instructora de psicoprofilaxis, quien lo colocará en tus brazos.
     
  • En el nacimiento, el recién nacido llega a un mundo totalmente extraño para él. El primer elemento que le permitirá encontrar su lugar en este nuevo universo es el seno materno, que aporta seguridad. Pero tú también tienes una función importante: acércate a tu hijo y abrázalo, y a tu pareja  también. En el espacio que crearán para él, podrá descubrir que, aunque esté fuera del vientre de su madre, el mundo es un lugar acogedor. Toma tu lugar y no te sientas como un visitante.

Los primeros meses

  • La fatiga a causa de los múltiples despertares nocturnos de los primeros meses pueden afectarte profundamente: la falta de sueño suele exacerbar todas las dificultades, incluso las más pequeñas. Presta atención a tu cansancio: suele ser la principal causa del episodio depresivo que atraviesan la mayoría de los padres entre el cuarto y el sexto mes de vida de sus hijos. No dudes en comunicarte con una instructora de psicoprofilaxis o con un médico clínico para pedirle ayuda si te sientes agotado.
     
  • Durante los primeros meses de tu bebé, los contactos físicos regulares y prolongados son esenciales para crear los vínculos entre ustedes. Tómalo en tus brazos o álzalo con el porta-bebés, acarícialo, acúnalo para dormir, báñalo, cámbiale los pañales... Acepta y expresa el lado materno de tu masculinidad. Un padre no se vuelve más femenino por ocuparse de su hijo. Aunque te sientas extraño al principio, harás cada una de estas cosas a tu manera y, de esta forma, podrás ir definiéndote como el padre de tu hijo.
     
  • Si tu pareja decide amamantar, apóyala sin sentirte excluido de esta relación especial: de esta forma, le ofrece la mejor alimentación posible al bebé. Recuerda que la actitud del papá frente a la lactancia es determinante para que sea exitosa. Tendrás la ocasión de alimentar a tu hijo tú mismo, cuando lo desteten o cuando opten por una alimentación diversificada.
     
  • El juego suele ser un modo de comunicación privilegiado entre los papás y los bebés: desde los primeros meses, inventa actividades lúdicas para tu pequeño y disfruta compartiendo carcajadas junto a él. Estos son momentos de una alegría incomparable, cuyos recuerdos conservarás toda la vida.

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