El día D se acerca rápidamente: en unas semanas, ya serás papá. Aunque no participes físicamente del parto, también traerás un bebé al mundo.

El día D se acerca rápidamente: en unas semanas, ya serás papá. Aunque no participes físicamente en el parto, también traerás un bebé al mundo y asumirás una nueva identidad: la de ser padre. En lo afectivo, es un momento emocionante para ti y para tu pareja. Descubre nuestros consejos para apoyar a la futura mamá y abordar con serenidad esas horas que cambiarán su vida.

Cómo organizarse antes del parto

  • Al llegar al término del embarazo, piensa que quizás sea necesario conseguir un reemplazo en el trabajo, para poder ayudar a tu pareja, cuando lo necesite.
     
  • Planifique con anticipación el medio de transporte que utilizarán para llegar  al hospital. Si no están muy lejos, pueden ir a pie: caminar suele ayudar en el progreso del trabajo de parto. De lo contrario, el automóvil es la solución más simple, pero no olvides buscar lugar estacionamiento con anterioridad. Si no tienes vehículo, no dudes en llamar un taxi o una ambulancia 
     
  • Al llegar el día D, permanece con ella en el hogar cuando comience con el trabajo de parto y confía en ella para decidir cuándo partir hacia el hospital. Por lo general, aconsejamos esperar dos horas de contracciones regulares cada diez minutos antes de acudir  al hospital.
     
  • Al partir hacia la maternidad, no olvides llevar las maletas de tu pareja y de tu futuro bebé: sería una pena olvidarlas en casa por los nervios del momento.
     

Presencia o ausencia durante el parto

  • Actualmente, la mayoría de los padres están presentes en el nacimiento de sus hijos. Sin embargo, no es una obligación: si no te sientes capaz de hacerlo, habla con tu pareja y plantéale abiertamente tus miedos, para poder tomar juntos una decisión apropiada para los dos.
     
  • Asimismo, en ocasiones, la futura mamá prefiere que el parto se desarrolle sin la presencia del papá, para no afectarlo o para poder concentrarse mejor. Si este es el caso, respeta su decisión planteándole tus propios deseos: si realmente quieres estar presente, puede sentirse emocionada y contenida, y quizás aceptará que la acompañes.
     
  • Por último, en caso de cesárea, la mayoría de los hospitales solicitan al padre que espere fuera de la sala de partos. Quédate cerca: cuando nazca tu bebé, podrás darle calor y tranquilidad en su primer contacto con el mundo. Podrías incluso quitarte la camisa para ofrecerle el incomparable calor del roce de tu piel.
     

Información útil antes del día D

  • El trabajo de parto tiene una duración muy variable, de 2 a más de 24 horas. Sin importar cuántas horas se extienda, un nacimiento es una experiencia extraordinaria, un momento durante en el cual estarán como en una burbuja y no verán pasar el tiempo. Prepárate para relajarte y dejarte llevar por la emoción de este momento extraordinario, sin querer controlar su desarrollo.
     
  • Deja que tu pareja decida libremente si desea o no recibir una anestesia peridural: aunque sea difícil verla sufrir, si ella quiere vivir la experiencia del nacimiento en toda su intensidad, debes aceptarlo.
     
  • El dolor del parto sigue la curva de las contracciones: en cada contracción, comienza suavemente, aumenta hasta llegar al punto cúlmine y luego vuelve a descender. Entre dos contracciones, el dolor desaparece: tu pareja puede aprovechar estos intervalos para recuperar el aliento y sus fuerzas. A medida que avanza el trabajo de parto, las contracciones se vuelven más intensas y más frecuentes. Si la futura mamá necesita gemir o gritar, incentívala: estos quejidos pueden ayudarla a soportar el dolor.
     
  • Podría sorprenderte la actitud de tu pareja durante el trabajo de parto: su forma de ser y de expresarse pueden ser muy distintas de las que conoces habitualmente. Deberás tranquilizarla lo mejor posible, sin trivializar la sensación: ten en cuenta que es una situación difícil e incentívala para que mantenga un vínculo mental con el bebé durante el trabajo de parto. Él también experimenta una gran conmoción en ese mismo momento.
     
  • La futura mamá tendrá la función principal durante el parto. Sin embargo, tus planteos o tu malestar también serán válidos: podrás aprovechar los momentos más tranquilos de tu pareja para poder hablar con las instructoras de psicoprofilaxis. Ellas te atenderán y te tranquilizarán, para que crear un clima de paz y armonía. Sal de la sala de partos de vez en cuando, si lo necesitas: recupérate, llama a tus allegados si te sientes solo, etc.
     

Cómo apoyar a tu pareja durante el trabajo de parto

Seguramente te preguntas cuál será tu función durante el parto. Debes saber que tu presencia ya es un gran apoyo. No intentes hacer más de lo que eres capaz: no eres la instructora de psicoprofilaxis ni el médico de tu pareja. Sin embargo, si ella acepta y si te sientes cómodo, puedes participar en distintos niveles:
 

  • Puedes ayudarla a encontrar una posición cómoda durante las contracciones. Puedes ejercer una fuerte presión con tus manos debajo de sus riñones o aplicarle toallas mojadas con agua caliente en la misma zona, para ayudarla a soportar mejor el dolor.
     
  • Asimismo, podrás llevar el ritmo de las contracciones (con la ayuda del monitor, si está enchufado) y advertirle cuando se produzca una, o en la cumbre de una contracción puedes calmarla indicándole que el dolor está por disminuir.
     
  • También puedes ayudar a tu pareja a recuperarse entre dos contracciones, con un gesto de ternura, una caricia o un masaje que le permitirán soltar tensiones. 
     
  • Procura crear un clima de confianza y no transmitirle tus angustias: estará más receptiva si se siente contenida por tu calor y tu tranquilidad.
     
  • Si tu pareja decide recibir la peridural y atenuar el dolor, también tendrás una gran responsabilidad: cuando el dolor se atenúa, pueden presentarse angustias durante el parto y ella necesitará que la escuches y la contengas.
     
  • Si no te pide nada durante el parto, déjala tranquila y no la molestes con muchas propuestas, aunque sean bien intencionadas: durante el trabajo de parto, las mujeres necesitan estar como en una burbuja, por lo que no hay que distraerlas.
     
  • Cuando esté naciendo el bebé, contén a tu pareja y dale tu apoyo. Y cuando tu bebé ya haya nacido, podrás sostenerlo en los brazos y llevárselo a la madre. Si lo deseas, también puedes cortar el cordón umbilical: no olvides pedírselo a las instructoras de psicoprofilaxis durante el trabajo de parto. Por último, déjate llevar por las emociones: ellas tejen los primeros vínculos que te unen con tu bebé.
     
  • Luego del nacimiento, acompaña a tu bebé en los primeros exámenes pediátricos y, de ser posible, llévalo tú mismo: después de los brazos de la madre, los tuyos son los que le ofrecen mayor seguridad, aunque te sientas extraño.

 

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